VACUNA CORONAVIRUS : ¿Cuándo y Cómo? EUROPA pionera

 

Hay muchos equipos de investigación trabajando en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19, pero es casi seguro que tendrán que pasar al menos de 12 a 18 meses para que se pueda presentar un producto seguro aprobado por las autoridades sanitarias y, sinceramente... esto que os digo es siendo optimista.

 

 

 

Existe todo un complejo proceso que puede hacer que una vacuna tarde entre 10 y 12 años en desarrollarse y cueste alrededor de mil millones de dólares.

El desarrollo de la vacuna empieza con un periodo de investigación básica, en el que los científicos se encargan de identificar un antígeno del virus, un antígeno no es más que una pieza o molécula de un virus o de cualquier otro patógeno que pueda inducir a nuestro cuerpo a producir una respuesta inmune. Lo que se busca concretamente es que se produzcan anticuerpos específicos en este caso para el COVID-19.

Esta etapa normalmente duraría entre dos y cinco años, pero lo que ha pasado con esta fase, y que es una ventaja que les ha permitido a los laboratorios ganar mucho tiempo, es que ya había habido brotes anteriores de otros coronavirus como el SARS del 2002, por lo que ya se sabía que este tipo de virus tienen lo que se conoce como proteínas de espiga en su superficie, estas proteínas son las responsables de esos picos en forma de corona que veis en todas las representaciones y que además de haberle dado el nombre de coronavirus, hacen que el virus pueda entrar en las células uniéndose a receptores de membrana.

Lo bueno es que esta característica digamos “especial” puede ahora utilizarse para conseguir la vacuna.

Bien, ya tenemos identificado un antígeno, y ahora comienza la etapa conocida como preclínica, que es en la que se utilizan cultivos celulares y pruebas en animales para establecer la capacidad de esos antígenos para provocar una respuesta inmune aceptable y al mismo tiempo comenzar a evaluar su seguridad.

Esta etapa generalmente dura entre uno y dos años y es en la que muchísimas candidatas a vacunas son descartadas porque no son capaces de producir una respuesta inmune.

Pero aquí aparece una segunda ventaja y es que ya hay investigaciones previas de una vacuna contra el SARS. En este grupo encontramos al menos un par de estudios en los que los monos han demostrado haber desarrollado inmunidad contra el virus mediante la administración de un prototipo de vacuna.