Los beneficios para la salud del diente de león abarcan desde el alivio de trastornos del hígado, pasando por trastornos urinarios, hasta la pérdida de peso. Todos los beneficios para la salud están siendo estudiados actualmente para su validación completa por parte de diferentes instituciones internacionales.

Diente de León, no lo tomes sin ver antes estoEl diente de león es una flor cuyo nombre científico es Taraxacum y que pertenece a la familia de las Asteraceae. El Taraxacum es nativo de Eurasia, y está introducido ampliamente en América del Norte y del Sur, así como en otros continentes en numerosas ocasiones como especie invasora.

Sus hojas afiladas se parecen un poco a los dientes de un león, de ahí su nombre. Sus semillas son como pequeños paracaídas que vuelan con el viento, lo que favorece su propagación.

Existen diferentes variedades de diente de león, pero el más común se conoce científicamente como Taraxacum Officinalis.

El diente de león es rico en vitamina A, vitamina C, hierro, calcio y potasio por eso hoy quiero hablaros de los beneficios que puede aportarnos el diente de león aparte de adornar nuestros jardines.

 

El diente de león puede ayudar al buen funcionamiento del hígado de muchas formas. Mientras que los antioxidantes como la vitamina C y la luteolina mantienen el funcionamiento del hígado en óptimas condiciones y lo protegen del envejecimiento, el diente de león puede ayudar a mantener el flujo adecuado de bilis, al mismo tiempo que estimula el hígado y favorece la digestión. Una digestión adecuada puede reducir las posibilidades de estreñimiento, lo que a su vez reduce el riesgo de problemas gastrointestinales más graves.

El diente de león es altamente diurético, por lo que ayuda a eliminar toxinas del tracto urinario. Las propiedades desinfectantes del diente de león también inhiben el crecimiento de bacterias en el tracto urinario.

La orina puede contener hasta un 4% de grasa, por lo que cuanto más orinemos, más agua y grasa se eliminará. El diente de león, al ser diurético promueve la micción y, por lo tanto, ayuda a disminuir la temida “retención de líquidos” sin provocar ningún efecto secundario.

El diente de león puede ser beneficioso para la vesícula biliar y el hígado, ya que mejora su funcionamiento general, los protege de los efectos nocivos de los agentes oxidantes y las infecciones y además regula las secreciones de ambos órganos.

Ciertos componentes del diente de león, como la fibra, lo convierten en un gran aliado de la digestión y la salud intestinal. La fibra estimula los movimientos intestinales al agregar volumen a las heces, y también reduce las posibilidades de estreñimiento y diarrea.

Al ser diurético puede ayudar a controlar la presión arterial alta. De hecho, la mayoría de los medicamentos para bajar la presión arterial se basan en aumentar la diuresis.

Pero como en todo hay que tener ciertas precauciones. El diente de león puede, en ocasiones, reducir los niveles de azúcar en la sangre, lo cual puede causar hipoglucemia en pacientes diabéticos que ya tomen medicación para controlar sus niveles de azúcar. Además, se sabe que la savia del diente de león causa picazón, irritación o reacciones alérgicas en la piel, y que debe mantenerse alejada de los ojos.