El tratamiento, conocido como TOL-3021, utiliza una fragmento de ADN y está diseñado para reducir los anticuerpos que atacarían las células que producen insulina. La diabetes tipo 1 es causada por este ataque, que deja al paciente sin posibilidad de producir insulina por si mismo.

En el estudio en el que participaron 80 pacientes, se consiguió mantener el número de células productoras de insulina en un tratamiento de 12 semanas y los niveles de insulina se mantuvieron o incluso aumentaron dependiendo de la dosis.

A este tratamiento experimental se le ha llamado «vacuna inversa», pues en esencia, actua de forma opuesta a las vacunas, ya que las vacunas activan anticuerpos específicos del sistema inmune, mientras que el TOL-3021 inactiva parte del sistema inmunológico.

Con la vacuna inversa, los cientificos pretenden desactivar sólo la parte del sistema inmune que ataca a las células del páncreas encargadas de producir insulina y dejar el resto del sistema inmune intacto.

La mala noticia es que en los pacientes que participaron en el estudio, la capacidad de producción de insulina descendió nuevamente una vez que dejaron de inyectarse el TOL-3021, así que el efecto del tratamiento no es permanente.

Las nuevas inmunoterapias están orientadas a controlar la autoinmunidad asociada con la diabetes tipo 1, con el fin de preservar la función de las células beta en personas en riesgo de desarrollar la enfermedad, aquellas que ya han sido diagnosticadas y quienes ya padecen la enfermedad

"Será necesario llevar a cabo ensayos clínicos adicionales con esta vacuna inversa para explorar los efectos de los períodos de tratamiento más largos, la duración de los efectos y la determinación de la población objetivo ideal", concluye el Dr. Richard Insel, investigador jefe en la JDRF (Juvenile Diabetes Research Foundation), participante el la investigación del TOL-3021.


Fotografía By Chistin Süß, Jakob Suckale, Michele Solimena [CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons