Unas uñas sanas tienen una superficie regularmente curva, sonrosada, brillante por el reflejo de la luz, con estrías longitudinales perceptibles con la edad. El cuidado de las uñas es reflejo de la higiene, ocupación y personalidad del individuo.

Las alteraciones de las uñas son motivo de afectación psicológica, de dolor, de infecciones, de dificultades en el trabajo y en las relaciones sociales.

La onicomicosis es una infección de las uñas de las manos o de los pies producida por diferentes tipos de hongos (dermatofitos, cándidas, mohos, etc.).

Los hongos son unos microorganismos  que, por estar muy extendidos en la naturaleza, pueden asentarse directamente en el borde de las uñas o pasar a ellas a través de la piel vecina contaminada.

Cuando los hongos dermatofitos alcanzan las uñas y encuentran unas condiciones apropiadas, se reproducen lenta pero progresivamente, invadiendo las uñas de forma asimétrica. La invasión se realiza sin dolor, con sequedad, pérdida de elasticidad, engrosamiento y deformación con aspecto carcomido. También hay cambios irregulares de color (desde el blanco al amarillento), según la profundidad que alcance la infección, que siempre tiene un aspecto sucio.

Dentro de la gran variedad de hongos que pueden colonizar las uñas destacan las levaduras Candidas porque producen inflamación alrededor de la uña con enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor. Si la inflamación persiste, termina haciendo una fosa entre la uña y el pliegue cutáneo, destruyendo la capa protectora y engrosando la uña. En este caso no hay sequedad, sino que la invasión se realiza de forma húmeda, con dolor y color desde el rojo al violeta. La evolución hace que la uña crezca irregularmente y en cada detención produzca un pliegue o banda transversal.

La infección por dermatofitos es más frecuente en varones que en mujeres, en los pies que en las manos, en mayores de 40 años que en jóvenes, pero las cifras son relativas según los diferentes factores de riesgo. La humedad representa un 35% de riesgo, las zonas públicas de recreo un 23%, la mala higiene un 16%, los traumatismos un 14% y la edad un 11%.

La infección por Candidas es más frecuente en las mujeres y el 70% se localiza en las manos por el trabajo con agua, traumatismos en la manicura, oclusión y maceración por guantes de goma, etc