La investigación llevada a cabo en cánceres que afectaban a los tejidos blandos -como músculos, grasa y los cercanos a las articulaciones- hallaron que el tratamiento con calor aumentaba más de dos veces la proporción de pacientes cuyos tumores respondían a la quimioterapia.

A los tratamientos habituales en el tratamiento del cáncer (cirugía, radioterapia y quimioterapia) podría añadirse ahora calentar el tumor a una temperatura de entre 41 y 43ºC. El calor no sólo elimina las células cancerosas, sino que además parece mejorar el funcionamiento de la quimioterapia al volver a las células más sensibles, al parecer, esta técnica mejora el flujo sanguíneo y, con ello, hace que la quimioterapia sea más eficaz.

Además, el equipo detectó que el proceso no incrementaba los efectos colaterales del tratamiento farmacológico.

Según explicó Rolf Issels, oncólogo de la Universidad de Munich y autor principal de la investigación, "La terapia con calor dirigida, en combinación con radiación, ya ha demostrado resultados alentadores en el cáncer de mama recurrente y el de útero avanzado y localizado, y se están realizando estudios que la combinan con quimioterapia en otros  tumores puntuales como los de páncreas y recto. Los resultados claros de este ensayo muestran que el campo ahora ha madurado al punto de que debemos aumentar los esfuerzos por explorar su potencial, para ofrecer una forma completamente nueva de tratar la enfermedad avanzada localizada en varios cánceres mayores'.

En España no hay ningún hospital que disponga aún de la tecnología necesaria para aplicar la hipertermia, pero “no descarta” que lo haya pronto, ya que oncólogos españoles pertenecientes a la Organización Europea para la Investigación y Tratamiento del Cáncer se han mostrado interesados en este procedimiento.