ilusion La investigación no sólo aborda algunas de las preguntas, filosóficas y psicológicas , más antiguas sobre la relación entre el cuerpo y la mente, sino que también tiene aplicaciones potenciales en prótesis y robótica.

"Estábamos interesados en sondear los límites de lo que podemos experimentar como parte de nuestro propio cuerpo. Hemos demostrado que la imagen del cuerpo es mucho más flexible que lo que se pensaba, incluso permitiendo que participantes sanos creyeran que tenían un tercer brazo extra ", dijo el autor del estudio Arvid Guterstam de la universidad médica sueca Karolinska Institutet.

Engañando al cerebro en cuestión de minutos brazo-protesis

El experimento involucró a un participante sentado en una mesa con un brazo de goma colocado a modo de prótesis junto a su brazo derecho. Tocando la mano derecha del sujeto y la mano de goma con dos cepillos pequeños en un determinado punto, los científicos estimularon el sentimiento de posesión de esta prótesis con forma de brazo mediante la sincronización de los toques tan sincronizada como era posible.

"En lugar de elegir sentir una sola mano como propia, sorprendentemente encontramos que el cerebro aceptaba ambas manos derechas como parte de su imagen corporal", dijo Guterstam.

Los investigadores descubrieron que en menos de un minuto se podía engañar al cerebro haciéndole creer que tenia un tercer brazo, como Guterstam explicó: "Cuando al cerebro se le presentan dos lugares igualmente probables de que esté el brazo, acepta las dos ubicaciones y el sujeto cree que tiene dos brazos derechos ".

Creyendo tener un miembro adicional

Para probar que la prótesis de brazo era percibida realmente como un tercer brazo, Guterstam "amenazaba" o la prótesis de mano o a la mano real con un cuchillo de cocina, y media el grado de sudoración de palma como una respuesta fisiológica a esta amenaza.

Según los resultados, los sujetos tenían la misma respuesta cuando se amenazaba la mano protésica que cuando era la mano real, pero sólo durante los períodos en los que experimentaban la ilusión de tener un tercer brazo.

No había reacción de estrés cuando la prótesis de brazo derecho era sustituida por un brazo izquierdo o un pie protésico, dijeron los investigadores en la revista PLoS ONE.

Aplicaciones en las prótesis avanzadas

"Esto podría tener transcendencia en el desarrollo de prótesis avanzadas, donde el paciente puede experimentar el control de un brazo extra", dijo Guterstam de las aplicaciones prácticas del estudio.

Los proyectos en curso plantean si el cuerpo percibido puede ser reducido al tamaño de una muñeca Barbie o si el cerebro puede aceptar un cuerpo de distinto sexo.