La gente mayor puede ser más capaz de controlar las emociones negativas como la ira o la ansiedad.

En el estudio se observó que los ancianos son menos propensos que los adultos jóvenes a sentirse enfadados o ansiosos en su vida diaria, incluso cuando se les pidió que llevaran a cabo una tarea estresante.

Además, la gente mayor tuvo una mayor puntuación en una prueba diseñada para medir con que talante aceptaban sus emociones negativas. Los investigadores llaman a este rasgo "aceptación", o una tendencia a convivir con, en lugar de evitar, las emociones negativas.

Estos resultados ayudan a explicar una paradoja que se ha visto en muchos otros estudios, y es que, A pesar de la disminución de la salud física y mental, los ancianos son más felices que los adultos jóvenes o de mediana edad.

Los investigadores no saben por qué la capacidad de aceptar las emociones negativas mejora con la edad, pero una idea es que, cuando las personas envejecen, descubren que hay muchas cosas en la vida que están fuera de su control, tales como enfermedades o la muerte de los seres queridos. Esta experiencia vital les enseña que es inútil tratar de controlar este tipo de sucesos y que algunas cosas, simplemente, hay que aceptarlas como vienen.


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