Nadie quiere irse a la cama acompañado de un vigilante (a menos que no se trata de un nuevo juego erótico) y sin embargo, nadie quiere de ningún modo encontrarse en la penosa situación de darse cuenta de que la complicidad se ha ido perdiendo paulatinamente sin poder hacer nada.

¿Cómo afrontarlo? El truco está, como siempre, en ser capaz de encontrar una manera de comunicarse no sólo a través de la palabra y el aspecto, sino también mediante las señales que nuestro cuerpo pone en marcha espontáneamente y aprender a interpretarlas.

Este sencillo truco es la base de la consecución de lo que para muchos es una especie de quimera: el orgasmo sincronizado, que no es el placer simultáneo, raro fenómeno necesariamente esponateno, sino el que se produce en cadena. En otras palabras, el orgasmo puede estimular el de nuestra pareja y, por tanto,las sensaciones se amplifican enormemente.

La doctora Laura Nardecchia nos explica. "El hombre debe retrasar su orgasmo, esperar a que el placer de la mujer llegue al climax. El orgasmo en sí sólo dura unos pocos segundos , pero es seguido por unas pequeñas contracciones en las mujeres. Si el hombre alcanza su punto culminante en este momento puede aumentar la sensación de placer de la mujer. "

Para conseguirlo no existe ningún truco estrafalario ni cosas extrañas , no existe la técnica que nos permita automatizar este proceso siguiendo algún tipo de receta. Para sincronizar el placer sólo se necesita una buena dosis de complicidad, basta que la mujer no se muestre pasiva, sino que aprenda a expresar lo que siente y que el hombre esté atento no sólo a su propio cuerpo, sino también al de su compañera.

Probar para creer.