“En la práctica clínica no existe protocolo farmacológico para tratar a este tipo de pacientes. Desde nuestro servicio hemos desarrollamos un protocolo basado en nuestra propia experiencia clínica, que por el momento ha reportado resultados muy satisfactorios”, según comenta Joan Ferri Director del Servicio.

El zolpidem, fármaco inductor del sueño, fue administrado de forma accidental en Sudáfrica a un paciente en Estado Vegetativo persistente en el año 2000, provocándole un efecto paradójico espectacular, que consistió en que el paciente “despertó” y habló, durante las tres horas siguientes a la toma del fármaco. “Hablamos de efecto paradójico, cuando aparece el efecto contrario al esperado tras la toma de un fármaco”, según explica la coordinadora médico Belén Moliner.

“Teniendo en cuenta el mal pronóstico neurológico y la cantidad mínima de respuestas que encontramos en los pacientes, la relación beneficio/riesgo en la utilización del fármaco, es claramente positiva, con lo cual en nuestro Servicio decidimos hacer un estudio clínico, que nos diera la base para crear un protocolo farmacológico”.

“Desde el servicio se está aplicando esta terapia farmacológica con los pacientes los cuales son valorados diariamente con escalas específicas, antes y después de la toma del fármaco. Las respuestas neurológicas que se buscan son el seguimiento visual y fijación, ser capaz de discernir entre dos objetos mostrados, a responder con giro cefálico ante la pronunciación de su nombre, y a distinguir en fotografías a sus familiares más allegados, entre otras cosas”, asegura la directora clínico Carolina Colomer.

El neurólogo Enrique Noé explica que “esta experiencia nos ha permitido iniciar la creación de un protocolo de tratamiento farmacológico para pacientes con Estado de Mínima Conciencia y Síndrome de Vigilia sin Respuesta, que día a día, en el trabajo rehabilitador con nuestros pacientes, les permita una mayor “rapidez” en la salida de respuestas hasta entonces no existentes. Los resultados son exitosos, y muchos de los pacientes que han iniciado el trabajo con nosotros en dichos estados neurológicos, logran superarlos”.

Datos

En España se produjeron el pasado año 2012, 1.179 accidentes mortales en vías interurbanas, y 6.161 resultaron heridos graves. Según la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) en torno a 6.000 personas son dadas de alta en hospitales españoles con traumatismos craneoencefálicos que tienen su origen en accidentes de tráfico. Aproximadamente el 10% de los pacientes que han sufrido un traumatismo craneoencefálico grave después del primer mes se encuentra sin recuperar la conciencia.

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