“Suponemos que esos implantes presentarán una tasa de ruptura prematura del 1 por ciento y un cierto número de mujeres tendrán que reemplazarlos”, afirma Jean Claude Ghislain, de la Agencia de Productos de Salud. Fue precisamente esta agencia oficial la que dio la voz de alarma, al comprobar, durante una inspección, que el gel de silicona utilizado no era el declarado, sino otro que fragilizaba la cobertura del implante y multiplicaba las rupturas, con los consiguientes riesgos inflamatorios.

Las prótesis han sido distribuidas en España a través de la filial española de dicha empresa, Poly Implant España, que cesó su actividad en diciembre de 2009. Pese a todo, las Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios alerta a los centros y profesionales sanitarios que puedan disponer de estas prótesis que "deben cesar de forma inmediata su implantación".

Igualmente, la AEMPS advierte a todas las personas portadoras de prótesis mamarias deben comprobar, a través de la tarjeta de implantación o el informe clínico de la intervención, si sus prótesis corresponden a las PIP.

Si este fuera el caso, o si tuviera dudas, recomiendan solicitar cita en el centro en el que se practicó la intervención o con el cirujano correspondiente para planificar un seguimiento correcto, mediante ecografías anuales que permitan comprobar el estado de la prótesis.

Aunque la rotura de estas prótesis no conllevan problemas de salud ni trastornos graves para quien las lleva, si se rompen, hay que quitarlas y poner otras.