Por: Fernando Portolés. Director de marketing Laboratorios Indas.


En cuestiones de salud, la prevención es siempre el mejor camino a seguir. Y la incontinencia no es una excepción. Muy al contrario, existen unas recomendaciones básicas que todos deberíamos observar y que por sí solas pueden mejorar las condiciones de nuestra futura continencia.

Conocer algunas indicaciones básicas nos ayudarán a dar respuesta a algunas dudas elementales que algunos pacientes pueden plantear en la farmacia.

Por ejemplo, la ingesta de líquidos debe realizarse de acuerdo a determinadas pautas. Así, debemos beber al menos un litro y medio de agua al día, a no ser que exista alguna indicación contraria por parte del médico. Debe limitarse la cantidad de alcohol y cafeína ingerida, ya que pueden irritar la vejiga.

Ir a orinar sin necesidad puede hacer que la vejiga se haga más pequeña. Se debe intentar ir al baño cuando la vejiga está llena. En todo caso sí es bueno vaciarla antes de dormir. Y siempre debe procurarse que se vacíe por completo, de otro modo existe el riesgo de que aparezca una infección de orina.

El estreñimiento juega en contra de la musculatura del suelo pelviano, debido a los continuos esfuerzos realizados para evacuar el intestino. Lo ideal es ir al baño de forma regular.

Los músculos del suelo pelviano pueden ejercitarse como cualquier otro músculo del cuerpo. Pero, como cualquier ejercicio físico, los efectos sólo se notarán si son realizados con constancia y de forma regular.

¿Cuándo acudir al especialista?

Cuando se produzcan escapes involuntarios de orina al realizar cualquier pequeño esfuerzo cotidiano como reír, saltar o toser. Este tipo de incontinencia se conoce con el nombre de incontinencia de esfuerzo y es típicamente femenina.

Cuando aparezcan unas ganas incontrolables de ir al baño y resulte imposible llegar a él, como consecuencia de una contracción involuntaria de la vejiga. En este caso, hablamos de incontinencia de urgencia.

Cuando las micciones sean más frecuentes de lo normal, por ejemplo, hasta 8 veces diarias y en pequeñas cantidades, normalmente inferiores a 200 ml.

En definitiva, siempre que observemos cualquier comportamiento anómalo en el proceso miccional debemos consultar con el especialista.

Y debemos saber que siempre la peor solución es la resignación. Sea cual sea nuestro caso, siempre habrá soluciones que podamos adoptar y que nos ayuden a mejorar. Y en cualquier caso, siempre estarán a disposición de los pacientes los medios paliativos como absorbentes y compresas para pérdidas leves que le ayudarán, cuando menos, a mejorar su calidad de vida.