Esta vez sí. Más del 40% de la población se ha puesto a régimen en los últimos seis meses, según revela un reciente estudio difundido y financiado por una empresa de alimentación dietética.

 Pero en ese camino, como en todo, no existen atajos. Al contrario: buscarlos puede generar serios problemas de salud, según advierte la jefa de la sección de Endocrinología y Nutrición del hospital de Getafe, Susana Monereo. «La dieta perfecta no existe», recuerda.

 «El secreto para perder peso es tan simple como adaptar la ingesta a nuestro ritmo de vida. Tendríamos que suprimir la palabra dieta de nuestro vocabulario -defiende- y pasar al concepto de alimentación saludable, que ése sí nos va a permitir bajar kilos de una manera sana».
 
El presidente de la Sociedad Española de Nutrición, Javier Aranceta. lleva repitiendo ese criterio como una cantinela desde hace años.

 «El exceso de peso no puede combatirse con soluciones milagrosas, que por definición no existen, sino con una alimentación equilibrada, ajustada a las necesidades de cada uno, y acompañada de ejercicio diario»,

 El último tótem en caer ha sido la famosa dieta Dukan, que como todas las que le precedieron, también ha sido puesta en entredicho.

Después de haberse convertido su libro en un 'best-seller' con más de 12 millones de lectores en una década, las consultas médicas han puesto de manifiesto que el régimen del nutricionista francés, basado en el consumo preferente de proteínas, también puede ser perjudicial para la salud.

Distintos trabajos apuntan a lo que la agencia gala de Seguridad Sanitaria de la Alimentación confirma: el 80% de las personas sometidas a la cura de adelgazamiento de Pierre Dukan recuperaron el peso inicial en apenas doce meses.

«Todas las modas alternativas funcionan de una manera similar», relata Aranceta. «Pretenden despistar al organismo, sacándole de su ruta metabólica normal. Lo que consiguen es inducirle a consumir sus almacenes de grasa, pero al final el cuerpo reacciona, descubre el truco y vuelve a ajustarse, con lo que se produce el conocido 'efecto yo-yo' (Lo que se pierde fácil se recupera con igual facilidad). Ese sistema no vale».


El médico francés lo niega, pero especialistas como la doctora Monereo aseguran haber visto en su propia consulta las consecuencias de tan traído remedio. La dieta falla. Los pacientes pierden peso, pero en cuanto abandonan el régimen, lo recuperan rápidamente. Aumenta la ansiedad y como consecuencia, aparecen otros trastornos alimentarios, fundamentalmente atracones, y se dan también «importantísimas pérdidas de calcio y vitamina D» que favorecen la futura aparición de osteoporosis.

«Nuestros pacientes -advierte- son personas que van saltando de una dieta a otra, lo que irremediablemente les lleva a padecer obesidad crónica y muchos problemas de malnutrición».

La unidad que dirige en Madrid tiene un servicio de cirugía de la obesidad mórbida, es decir enfermiza, donde son operadas unas 200 personas al año.

La especialista madrileña asegura que el único 'truco' que vale para bajar peso y mantenerlo en el tiempo consiste en tomar la decisión de hacer una vida sana. Eso, según explica, consiste en comer de todo en menor cantidad. Proteínas, hidratos de carbono, grasas, lácteos... todo; y acompañar la ingesta de ejercicio, que es «básico e imprescindible».

Hay que quemar calorías, aunque sea andando más, bajándose del metro o el autobús en la parada anterior. «No se adelgaza por comer tal o cual cosa. Si lo preguntas, todo el mundo sabe qué le engorda y qué no. El peso -añade- se pierde cuando el balance de energía de uno comienza a ser negativo, cuando se come menos de lo que se gasta».

La obesidad, insiste Aranceta, no es un problema estético, sino de salud. Además de sobrecarga muscular, el exceso de peso provoca mayores índices de colesterol y glucosa, hipertensión y, debido a todo ello, otras enfermedades crónicas como diabetes y patologías vasculares; desde anginas de pecho a derrames cerebrales.

«Pérdidas de peso relativamente pequeñas, del 5% o el 10%, haciendo lo que todos sabemos, consiguen obtener un rendimiento metabólico muy importante si se logran mantener en el tiempo».

Con ese pequeño cambio, los niveles de colesterol se normalizan y la hipertensión se reduce hasta dos puntos.

El nutricionista vasco aconseja «huir» de todo plan alimentario que se salga de la dieta tradicional, basada en el modelo mediterráneo. No valen las que prometan pérdidas de peso superiores a 5 kilos, se publiciten con mensajes del tipo 'sin esfuerzo' o sean imposibles de mantener en el tiempo. «Este tipo de recomendaciones sólo consiguen adelgazar el bolsillo del paciente y, en ocasiones, comprometer su estado de salud y equilibrio emocional».

«Esto de perder peso es como las lentejas, si quieres las coges y si no, las dejas. No hay milagros ni los va a haber».

 


Leído en: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20111012/sociedad/dukan-ninguna-otra-dieta-20111012.html