En el experimento a  todos los niños se les pidió que observaran como un adulto sacaba un juguete, en este caso un pato de goma, de un Tupperware. Algunos de los pasos realizados eran estrictamente necesarios, como desenganchar la tapa de la caja, mientras que otros eran innecesarias, como cerrar la tapa dos veces. Se les entregó entonces el Tupper a los niños y se les pidió que sacaran el juguete lo más rápido posible.

Los niños sin autismo eran mucho más propensos a copiar los pasos innecesarios, a pesar de que no se les indicó específicamente que copiaran todo lo que había hecho el adulto. Alrededor del 50% de los niños sin autismo  se saltan los pasos innecesarios, frente al 22% de los niños con autismo.

"Los datos sugieren que los niños con autismo hacen las cosas de manera eficiente y no social, mientras que los niños típicos hacen las cosas más socialmente que eficientemente", afirmó Antonia Hamilton, autora del estudio e investigadora de la Universidad de Nottingham en Inglaterra.

Según los investigadores, los niños con desarrollo normal copian los movimientos innecesarios porque tienen un fuerte deseo de ser como los demás y esa motivación social puede estar reducida en niños con autismo.

Si queréis leer el artículo completo podéis hacerlo en: Children with autism do not overimitate.


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