Los bebés, menores de dos años, tienen un sistema inmunológico inmaduro, menos resistente a cualquier virus, advierten los expertos. Sus defensas, además, aún no están del todo desarrolladas y cualquier contagio por gripe podría llegar a desenbocar en ellos hacia una neumonía. A esto se hay que añadir un factor extra pues la vacuna contra el H1N1 no estará lista, seguramente, hasta diciembre, por lo que llegará tarde para la epoca de mayor incidencia de gripe común, por ello, de cara al invierno, los expertos piden precaución con este grupo de manera muy especial.

Algunos, recomiendan que no se lleve a la guarderia a los menores de un año por precaución, pues,  pueden llegar a ser un foco de contagio y los niños aún no están vacunados. "Lo mejor sería no llevarlos", afirma Juan Martínez Hernández, especialista en Medicina Preventiva y miembro de la Comisión de Salud Pública de la Organización Médica Colegial.

Al nacer, los bebés heredan los anticuerpos de su madre, hasta los seis meses de vida, frente a cualquier enfermedad. Es lo que se denomina inmunidad transferida. Gracias a ella, el bebé estará protegido contra las enfermedades que la madre haya pasado. Después, esa inmunidad desaparece. "Así, justo cuando suelen empezar a ir a la guardería, que es cuando más expuestos están a los virus. Han perdido esa inmunidad transferida", aclara José Luis Del Pozo, catedrático de Microbiología de la Clínica de la Universidad de Navarra. Del Pozo considera que no llevar a los niños al jardín de infancia, segun las condiciones laborables de los padres actualmente,  es "un poco inviable". Sin embargo, recomienda que al primer síntoma no acudan, y que las guarderías no admitan a niños enfermos, "por precaución".

Para aumentar la protección natural de los bebés, los expertos recomiendan también ampliar el periodo de lactancia al menos hasta los 12 meses. "La lactancia materna aporta inmunidad pasiva, inmunoglobulinas protectoras, no a un virus o bacteria concreta, sino de manera global", sostiene Martínez Hernández. Una fórmula que no protege del todo al bebé, pero que ayuda.