"La amplia mayoría de los pacientes (...) se recuperan completamente en un periodo de una semana, normalmente sin requerir ningún tipo de tratamiento médico", dijo Chan al tiempo que mencionó que "hay algunas excepciones que deben ser motivo de especial preocupación".

Por ejemplo, las embarazadas y las personas con problemas de salud tienen más propensión a que se les compliquen los síntomas de la nueva gripe. Los adultos que experimenten fiebre alta durante más de tres días deben acudir al médico, al igual que los niños que presenten letargo. Por el contrario, aquellos pacientes con síntomas habituales de gripe no deben ser atendidos en los hospitales.

En opinión de Chan, uno de los principales retos en el tratamiento de la pandemia es que la gente entienda cúando no deben preocuparse y cuándo deben pedir atención urgente". Los últimos datos de la OMS hablan de 77.201 contagios en todo el mundo, que han causado 332 muertes desde que se detectó esta variedad de gripe el pasado mes de abril. La mayoría de las víctimas mortales sufrían alguna enfermedad previa.