Por: Vicente Segarra


Bien sean de origen silvestre o cultivadas, comienzan a encontrarse en el mercado en esta época y son deliciosas cuando se consume fresca, pero también tienen muchos usos cocinada, en repostería o en platos especiales y recetas agridulces.

Las fresas son ricas en vitamina C, antioxidantes y son importantes para fortalecer el sistema inmunológico, también contienen vitamina A, B1, B2, ácidos orgánicos, azúcares y polifenoles y, en general, son bien toleradas por los diabéticos.

Con sólo 30 Kcal por 100 g, las fresas son dietéticas, así como diuréticas debido a la presencia de potasio, también tienen cualidades como aperitivo, tónico y laxante, y desempeñan un efecto beneficioso en la gota, el reumatismo y la ciática.

El extraordinario contenido en flavonoides las hace ser una buena prevención contra la inflamación y enfermedades cardiacas. Su uso externo, puede aliviar las quemaduras solares haciendo con ellas un  simple puré y aplicándolo en la zona a tratar.

Pero, atención: en individuos susceptibles, puede causar alergias, especialmente fuertes y una molesta  urticaria.

Cuando las escojas, asegúrate de que no tenga nada de tallo y que el color rojo sea uniforme. Las partes verdes o blanquecinos nos advierten de que las fresas no están todavía maduras; debes evitar en este caso comprarlas porque las fresas no maduran después de su recolección.

Cuando las compres envasadas, comprueba que no tengan moho o moratones, ya que se pudrirán pronto.

Se pueden conservar en el frigorífico durante un máximo de 2-3 días, pues es un fruto muy perecedero.