La investigación, realizada por científicos en Japón y Estados Unidos, consistió en un análisis de 39 estudios previos sobre la hipertensión de 18 países, con un total de unos 21.000 participantes. Los investigadores observaron que las personas que evitan comer carne tienen niveles de tensión arterial consistentemente más bajos y saludables.

La dieta vegetariana se asocia, de media, con una bajada de 6.9 puntos en la tensión arterial sistólica (máxima) y una caída de 4.7 puntos en la diastólica (mínima). La presión arterial se mide como presión sistólica o máxima, cuando el músculo del corazón se contrae y diastólica o mínima, cuando el corazón está descansando entre latidos.

En algunos participantes en el estudio, una dieta basada exclusivamente en vegetales bajaba la presión arterial mejor que el medicamento recetado por el médico y sin los efectos secundarios de la medicación.

La hipertensión se ha asociado a dietas con alto contenido en sodio ( sal) y grasas saturadas, con la obesidad, la inactividad, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Los científicos teorizan que las dietas vegetarianas son naturalmente bajas en grasas saturadas y sodio, y altas en potasio, lo que puede contrarrestar los efectos del exceso de sodio en la dieta.

Un defecto de este estudio, según los propios investigadores, fue que no pudieron diferenciar entre los distintos tipos de dieta vegetariana y sus efectos sobre la tensión arterial, desde la vegetariana estricta, sin ningún alimento de origen animal, a las dietas vegetarianas que permiten los huevos y los productos lácteos.

Los investigadores apuntan que son necesarios nuevos análisis para poder aclarar cuáles son las mejores dietas vegetarianas para disminuir la tensión arterial.

Podéis encontrar los resultados en el número del 24 de febrero de la revista JAMA Internal Medicine, bajo el título: Vegetarian Diets and Blood PressureA Meta-analysis

Los autores del estudio son:

Yoko Yokoyama, PhD, MPH1,2,3; Kunihiro Nishimura, MD, PhD, MPH4,5; Neal D. Barnard, MD3,6; Misa Takegami, RN, PhD, MPH1,7; Makoto Watanabe, MD, PhD8; Akira Sekikawa, MD, PhD9; Tomonori Okamura, MD, PhD10; Yoshihiro Miyamoto, MD, PhD1,8

1Department of Preventive Medicine and Epidemiologic Informatics, National Cerebral and Cardiovascular Center, Osaka, Japan
2Japan Society for the Promotion of Science, Tokyo, Japan
3Physicians Committee for Responsible Medicine, Washington, DC
4Division of Evidence-Based Medicine and Risk Analysis, Preventive Medicine and Epidemiology, National Cerebral and Cardiovascular Center, Osaka, Japan
5Department of Nephrology, School of Medicine, Fujita Health University, Aichi, Japan
6Department of Medicine, George Washington University School of Medicine and Health Sciences, Washington, DC
7Department of Healthcare Epidemiology, Kyoto University School of Medicine and Public Health, Kyoto, Japan
8Department of Preventive Cardiology, National Cerebral and Cardiovascular Center, Osaka, Japan
9Department of Epidemiology, University of Pittsburgh, Pittsburgh, Pennsylvania
10Department of Preventive Medicine and Public Health, School of Medicine, Keio University, Tokyo, Japan

 

Fotografía By Scott Bauer, USDA ARS [Public domain], via Wikimedia Commons