A pesar de la delicada situación de crisis que está atravesando el colectivo de farmacias, la Jornada movilizó este año el doble de farmacias y de voluntarios que el año pasado. Esto ha sido posible gracias a la estrecha colaboración con organizaciones de voluntariado, distribuidoras farmacéuticas, entidades financieras y empresas farmacéuticas.

El objetivo de la Jornada es animar a los ciudadanos a que entren en la farmacia este día para comprar alguno de los 30.000 medicamentos solicitados por 50 entidades asistenciales presentes en nuestro país.

Los medicamentos recogidos gracias a la contribución de los ciudadanos serán destinados de forma gratuita entre las entidades asistenciales que atienden a unas 15.000 personas en riesgo de exclusión social y pobreza, el llamado Cuarto Mundo.

El farmacéutico participa sin fines lucrativos a través del donativo que libremente hace al Banco Farmacéutico una vez finalizada la Jornada. Este gesto solidario del farmacéutico quiere transmitir a la sociedad un ejemplo de responsabilidad y sensibilización con los problemas sociales.