Ahora, los investigadores aseguran haber encontrado una manera de imitar los efectos beneficiosos de esta restricción calórica en el cerebro con un nuevo medicamento.

Este medicamento activa una enzima en las células del cerebro y, como quedo demostrado durante el estudio, retrasa tanto el deterioro cognitivo asociado con el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer como la pérdida de células nerviosas que ocurre durante el envejecimiento.

Esta investigación se llevó a cabo en ratones, pero abre el camino para que los científicos puedan desarrollar medicamentos que evitan el deterioro de la función del cerebro humano.

La mayoría de las investigaciones anteriores sobre la restricción calórica se ha realizado en ratones y otros animales de laboratorio, pero los estudios en humanos han demostrado que la restricción de calorías puede mejorar la memoria en las personas mayores.

En el nuevo estudio, los investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts se centraron en cómo la restricción calórica afectaba a las células del cerebro. Demostraron que una restricción caloríca del 30% en ratones aumenta los niveles de una enzima en el cerebro y retrasa la pérdida de células nerviosas que pueden acompañar a disminución de la función cerebral.

Mas tarde, los investigadores imitaron la restricción calórica, alimentaron a los ratones con una dieta normal, pero les suministaron simultaneamente un medicamento que bloquea ese enzima. Estos ratones mantenian un buen funcionamiento de las células cerebrales y obtenian buenos resultados en las pruebas cognitivas, al igual que los ratones que fueron alimentados con una dieta baja en calorías.

El estudio es el primero en mostrar que el beneficio de la restricción calórica sobre la función cognitiva está relacionada con menos degeneración de las neuronas. Esta es también la primera demostración de una molécula sintética que imita los beneficios de la restricción calórica.

Si la restricción de calorías puede aumentar esperanza de vida de los humanos no esta claro. El aumento en la esperanza de vida se ha demostrado en estudios con ratones y otros organismos de investigación, como lombrices. Pero los estudios que están en marcha, y llevan ya más de 20 años, en monos han tenido resultados contradictorios.


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