No se sabe cómo, pero el rumor de que había un caso de gripe A en la escuela se extendió por las calles de Sant Joan y Culubret. El hecho de que un hermano de la menor enferma acudiera a la escuela encendió los ánimos. La bola de nieve fue creciendo, y algunos vecinos incluso aseguraban que habían visto a familiares de la niña llevando mascarillas en casa. El temor exagerado llevó a la  histeria y un grupo de padres acudió al centro, a media mañana,  para recoger a sus hijos.

El director del centro, Xabier Costa, intentó explicar a los padres que no era gripe A y que, aunque así fuera, no había peligro para los alumnos, pero, como el mismo reconoce, no pudo hacerse oír entre tanta gente y vio como abandonaban la escuela más de la mitad de los estudiantes del colegio. Otro tanto sucedió el martes por la mañana, por lo que la dirección decidió tomar cartas en el asunto e informó del caso al Ayuntamiento de Figueres.

 El consistorio convocó a los padres a una reunión de urgencia para tranquilizarles, a la que también asistieron pediatras. Más de un centenar de familias asistieron al coloquio y pudieron formular toda clase de preguntas sobre la pandemia. Tras la reunión, muchos padres accedieron a que sus hijos vuelvan a las aulas, aunque algunos de ellos solo lo hicieron porque se les había asegurado que la niña no padece gripe A.

La consellera de Salud de la Generalitat, Marina Geli, recordó que la Conselleria que dirige junto a la de Educación han elaborado un protocolo para hacer frente al virus desde las escuelas. El protocolo recomienda que los niños que sufran esta gripe permanezcan en casa al menos una semana y que acudan a la escuela un día después de sufrir fiebre. En ningún caso habla de cerrar aulas ni desalojar centros.