Esta enfermedad dermatológica afecta a un 1’5% de la población aproximadamente y, sin embargo, muchos todavía desconocen sus causas, características, consecuencias y posibles soluciones.

La psoriasis es una enfermedad crónica provocada por el propio sistema inmunitario, por lo que no es para nada contagiosa: se produce cuando los leucocitos T de la sangre atacan a los queratinocitos (células que conforman la epidermis), que se defienden multiplicándose y generando estas placas escamadas sobre la piel a causa de la inflamación.

En realidad, si no es por causas hereditarias esta patología también podría estar provocada por otra enfermedad autoinmune del organismo, por las infecciones, por el consumo de alcohol y tabaco, por los traumatismos y hasta por el estrés.

 

Más común en zonas como codos, rodillas, zona lumbosacra y cuero cabelludo, esta enfermedad es perfectamente tratable y puede mejorarse mediante algunos tratamientos que tu dermatólogo podrá recomendarte.

Los tratamientos variarán en función de la gravedad de la patología en cada paciente, pero generalmente tendrán el objetivo de blanquear la piel y combatir el estado de autoinmunidad que los provoca: los efectos de la psoriasis leve (menos del 10% de la piel con lesiones) se paliarán con cremas o pomadas sobre las zonas afectadas, pero las moderadas (entre el 10 y el 20%) y las más graves (más del 20%) necesitarán métodos más radicales que a menudo podrán tener efectos secundarios como son las pastillas o los tratamientos biológicos.