Gracias a un presupuesto de nada menos que 20 millones de libras (en euros 22 millones), la investigación, que se ha desarrollado durante toda una década y será divulgada antes de que acabe al año, aporta importantes pruebas de que la mayoría de personas que abusan de los celulares corren un importante riesgo de sufrir tumores cerebrales a largo plazo.

Algunas de las conclusiones preliminares advierten de que existe “un riesgo significativamente mayor” de acabar padeciendo un tumor cerebral “relacionado éste con la utilización de los teléfonos móviles durante un periodo de unos diez años o más”, informa el diario.

“Interpone”, nombre con el que se bautizó el estudio, pondrá en cuestión las garantías o supuestas garantías que suelen ofrecer los distintos gobiernos sobre la seguridad de esos aparatos inalámbricos (portátiles Wifi, routers Wifi, etc.) y  se aumentará la presión para que así las autoridades sanitarias terminen por difundir consejos mucho más claros contundentes que los pocos que se difunden en la actualidad.

La doctora Elisabeth Cardis, directora de la investigación y profesora del Centro de Investigación Epidemiológica Ambiental (CREAL) de Barcelona, ha declarado que pese a la “falta de resultados definitivos y a la luz de varios estudios que, aunque son algo limitados, sugieren un más que posible efecto de radiación de radiofrecuencia” generada por los teléfonos móviles.

“Por consiguiente, yo estoy a favor en general respecto a la idea de restringir el uso (de móviles) en los más niños, aunque tampoco iría tan lejos como para acabar prohibiendo los teléfonos móviles, ya que pueden llegar a ser una herramienta demasiado importante (…)”, comentó Cardis, según cita el diario.

La doctora también aboga por “medidas y medios para reducir nuestra exposición” a los celulares, como la utilización cada vez ya más frecuente de dispositivos de “manos-libres” y el uso inteligente y moderado de esos aparatos.

También hay que añadir que una portavoz de CREAL en Barcelona indicó a la agencia EFE que el estudio que ha coordinado Elisabeth Cardis incluye cantidad de datos de ciudadanos de distintos países, entre los que curiosamente no figura España, y añadió que se trata de un trabajo demasiado complejo que “no se puede dar a conocer hasta finales del presente año”.

“Interpone” ha efectuado estudios en trece países y entrevistado a unas 12.800 personas (entre ellos enfermos de tumores y gente sana) con el fin de averiguar si la exposición a los teléfonos móviles puede estar vinculada a tres clases de tumores cerebrales y un tumor de la glándula salival.

Otras investigaciones anteriores sobre los efectos de los teléfonos móviles en la salud han sido poco o muy poco concluyentes, aunque este proyecto que ha sido supervisado por la Organización Mundial de la Salud indica, por poner un ejemplo, que seis de los ocho estudios de “interpone” revelan un mayor riesgo de padecer el tumor cerebral más común (glioma).

Desde la (HPA) Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido, un portavoz dijo que, “por el momento, no hay unas pruebas sólidas” sobre los efectos nocivos del uso de móviles.

Un portavoz de la Asociación de Operadores de Telefonía Móvil, apunta que más del 30 por ciento de los estudios científicos que se han realizado sobre ese asunto no han conseguido hallar ningún impacto realmente negativo para la salud.