Las sustancias anticancerígenas que aumenta en el organismo esta hortaliza se denominan polifenoles y se ha demostrado que pueden destruir o prevenir el crecimiento de células cancerígenas y sugieren que podrían utilizarse para elaborar nuevos tratamientos, menos tóxicos, contra la enfermedad, incluso para los cánceres resistentes a otros tratamientos.

Anteriores investigaciones se han centrado en el ruibarbo (Rheum rhabarbarum) de la medicina oriental ya que es utilizado en China, desde hace 4500 años, como laxante y estimulante de las funciones de estómago e hígado.

El objetivo, a partir de ahora, es descubrir la mejor combinación de polifenoles y agentes de quimioterapia para matar las células causantes de cáncer, también a aquellas que han resistido anteriores tratamientos.

"Nuestro estudio ha demostrado que el ruibarbo británico es una fuente potencial de agentes farmacológicos que puede emplearse para crear nuevos fármacos contra el cáncer", declaró Nikki Jordan-Mahy, del centro de investigación bioquímica de la universidad de Hallam.

Según el doctor Nikki Jordan-Mahy, del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad Sheffield Hallam, lo importante es investigar nuevos remedios contra el cáncer que sean menos tóxicos y que puedan vencer la resistencia que algunas células cancerígenas muestran frente a los fármacos actuales.