El trabajo se enmarca dentro de la colaboración que la institución, a través de las investigaciones de un equipo de científicos, y la empresa mantienen desde hace más de una década.

La firma, que ha tenido lugar en la sede central del CSIC, ha estado presidida por la vicepresidenta de Transferencia e Internacionalización del CSIC, Alicia Castro, y el consejero delegado del Grupo Vichy Catalán, Joan B. Renart i Montalat. También han asistido el vicepresidente adjunto de Transferencia del Conocimiento del CSIC, Ángel Caballero, y la investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos Mª Pilar Vaquero.

El objetivo del nuevo estudio, con el que ya son más de seis, es conocer si esta agua, consumida como parte de la dieta habitual, reduce el colesterol, así como valorar si se producen cambios favorables en otros biomarcadores de riesgo cardiovascular en adultos sanos. Vichy Catalán es un agua mineral natural de mineralización fuerte y rica en bicarbonato, sodio y cloruro. Contiene también litio y silicio.

“Los distintos ensayos en humanos que nuestro grupo de investigación ha realizado en los últimos diez años, indican que reduce el riesgo cardiovascular, ya que consumida durante dos meses origina una reducción del colesterol malo LDL”, explica la Vaquero, coordinadora de la investigación.

El equipo dirigido por Vaquero ha observado que Vichy Catalán disminuye la lipemia postprandial (aumento de los triglicéridos en el torrente sanguíneo después de cada comida) y podría llegar a mejorar las concentraciones de glucosa y la sensibilidad a la insulina. Además, no afecta al remodelado óseo ni a la presión arterial en mujeres postmenopáusicas, y tiende a disminuir la presión sistólica en jóvenes varones y mujeres.

“Además, nuestras publicaciones son pioneras al afirmar que el sodio no debe equipararse sistemáticamente a cloruro sódico o sal común, y que el bicarbonato, que es el anión predominante en esta agua, desempeña un importante papel”, agrega la investigadora del CSIC.

Los investigadores llevarán a cabo el ensayo con voluntarios sanos de la región de Madrid. Todos deberán tener entre 18 y 45 años y tener unos niveles de colesterol total comprendidos entre los 200 y los 300 miligramos por decilitro. Los ensayos serán cruzados y consistirá en el consumo, como suplemento de la dieta habitual, de un litro de agua al día.