El informe, realizado a seis países europeos (República de Irlanda, Irlanda del Norte, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Suecia) concluye que la diferencia entre el tiempo de implantación de las mamografías como pruebas preventivas del cáncer de mama y la similitud en la mortalidad entre estos países (del 23% al 25%) hace sospechar que estos exámenes de prevención no juegan un papel directo en la reducción de la mortalidad de esta patología.

Además, dicho estudio sostiene que la mayor caída de la mortalidad por cáncer de mama se ha observado en mujeres mayores de 50 años que no se habían sometido a ninguna prueba de cribado en los países estudiados.

Esto hace concluir que la reciente tendencia a la baja en la mortalidad por esta patología puede estar más relacionada con las mejoras en el tratamiento y la prestación de servicios.

El estudio basado en datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud se proponía a demostrar lo contrario. Concretamente, que la introducción de pruebas de detección precoz en Europa tenía una relación directa con el descenso de la mortalidad por cáncer de mama en aquellos países que sí habían incluido estas pruebas en comparación con aquellos que habían retrasado su implantación.

Aunque el artículo no hace referencia a datos españoles es una realidad que en la última década la mortalidad por esta enfermedad en España ha disminuido un 1,4% anualmente y que existe una gran conciencia social sobre estas pruebas de detección del cáncer y su prevención. "La primera campaña de concienciación sobre esta patología se hizo en 2006", afirma un portavoz del Ministerio de Sanidad.

El resultado del estudio abre una posible puerta a un nuevo planteamiento del sistema de cribado actual e incluso puede ser una posible medida de ahorro en sanidad.