Pero el mensaje de esperanza es que si adolescentes y jóvenes adoptaran hábitos de vida saludables, el 40% de los cánceres se podría evitar, especialmente los de pulmón, piel, cérvix o colorrectal.

No fumar, evitar respirar el humo del tabaco, limitar el consumo de alcohol, no exponerse excesivamente al sol o a sesiones de rayos ultravioleta, y mantener el peso adecuado mediante una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico, son algunas de las pautas para prevenir el desarrollo de un tumor cancerígeno.

Por su parte, el cáncer causado por infecciones virales o bacterianas se puede evitar mediante estrategias como la vacunación, la adopción de cambios en el estilo de vida y comportamientos sexuales seguros.

El tabaco está detrás del 95% de los casos de cáncer de pulmón. Evitar el consumo activo o pasivo de tabaco podría prevenir que cada año fallecieran en España cerca de 20.000 personas. Sólo en nuestro país, el tabaco se cobra la vida de 3.000 fumadores pasivos y de 56.000 fumadores por enfermedades provocadas por esta adicción como la EPOC, el cáncer o aquellas de origen cardiovascular. «Si no existiera el humo del tabaco, el cáncer de pulmón sería una enfermedad rara», aseguran desde la Asociación Española Contra el Cáncer.


Tomar el sol con precaución, utilizando un protector solar y evitando exposiciones prolongadas sobre todo entre las 12:00 y las 16:00 horas cuando la radiación del sol es más intensa, ayudaría a prevenir la aparición del carcinoma cutáneo. La piel tiene memoria y los excesos con los rayos UVB y UVA durante la infancia y la adolescencia pueden pasar factura.

Una dieta equilibrada, el ejercicio regular y el abandono del tabaco también puede prevenir la aparición del cáncer colorrectal, que provoca 13.000 muertes al año.