En general, las parejas tienden a tener adicciones similares a alcohol, drogas y tabaco,  según muestra la investigación.

Una razón común para esto es que tendemos a casarnos con personas que comparten nuestros mismos valores e intereses, incluyendo actividades tales como beber o fumar, afirma Kenneth Leonard, director del Instituto de Investigación de Adicciones de la Universidad de Búfalo.

"Por lo general, la gente no acepta una pareja con hábitos diferentes de los suyos", dijo Leonard. Esto significa que las relaciones en las que un miembro de la pareja es un gran fumador o bebedor y el otro no, a menudo no duran, o ni tan siquiera van ha comenzar una relación, dijo Leonard.

De hecho, en uno de sus estudios, Leonard mostró que las parejas de recién casados en las que había discordancia en el consumo de drogas y el alcohol - es decir, uno era un gran consumidor y el otro no - eran más propensas a ser infelices en comparación con las que compartían estos comportamientos, para bien o para mal.

Otras investigaciones sugieren que las parejas consolidadas discordantes en estos comportamientos son más propensas a divorciarse, dijo Leonard.

Esto no quiere decir que tengas que buscar una pareja con los mismos hábitos en cuanto a alcohol y drogas, dijo Leonard. Lo más importante en términos de una relación duradera es que las parejas mantengan valores y expectativas similares sobre el matrimonio, dijo.

Si bien casarte con tu compañero de copas puede significar que tu matrimonio no se verá afectado por este fenómeno, los comportamientos adictivos compartidos "pueden estimular la continuidad en el tiempo de niveles peligrosos de consumo de alcohol o de drogas", esto posiblemente tenga un impacto perjudicial en otras facetas de tu vida, como sería la capacidad de ser padres, dijo Leonard.