El krill tiene las mismas grasas que el aceite de pescado pero es una fuente de mejor calidad debido a que la astaxantina protege las grasas perecederas y los fosfolípidos que aumentan masivamente la absorción de grasas.

El aceite de krill es hasta 48 veces más potente que el aceite de pescado. Esto significa que la cantidad de aceite de krill necesario tomar es menor que la del aceite de pescado, como lo confirma el estudio “Metabolic effects of krill oil are essentially similar to those of fish oil but at lower dose of EPA and DHA, in healthy volunteers” publicado en la revista Journal Lipids.

El Krill  se alimenta de plancton, de donde consigue sus nutrientes. Su hábitat es el océano, entre 3000 y 4000 metros de profundidad, donde reina frío y oscuridad absoluta y bajo la presión de una gran masa de agua oceánica. Como habéis podido observar se cría en una de las zonas más puras del planeta.

El krill también es mucho más sostenible como fuente de alimentos que el pescado, esto se debe a que constituye la biomasa más grande del planeta, lo que hace que la captura de krill sea una de las prácticas más sostenibles.

El aceite de krill contiene fosfolípidos, de este modo lo ácidos grasos omega-3 ya se encuentran en la forma necesaria para que nuestro cuerpo pueda utilizarla. Esta biodisponibilidad significa que el aceite de krill es absorbido muchos más rápido y pueda cruzar la barrera cerebro-sangre, por lo que llega a ejercer su acción beneficiosa en el cerebro.

El aceite de krill tiene además  propiedades antioxidantes, entre las sustancias antioxidantes del krill encontramos la vitamina E, el beta caroteno y carotenoides como la astaxantina y la cantaxantina. además contiene pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-6 y omega-9. La proporción omega 3-omega 6 es 15:1. Esta relación, en el mundo Occidental, frecuentemente, está muy desequilibrada a favor del omega 6.

MegaRed aceite de Krill, gracias a sus contenidos en DHA y EPA , y a su propia naturaleza bioquímica, se ha mostrado, junto con una dieta saludable, útil para contribuir a mejorar el perfil de lípidos en la sangre y para contribuir al mantenimiento de una buena salud cardiovascular, al tiempo que, por su contenido en DHA, puede ayudar al mantenimiento de la función normal del cerebro y de la visión.

Fotografía de Øystein Paulsen (MAR-ECO) [GFDL or CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons